Del contenedor a la mesa: reciclar comida.

¿Por qué tirar comida que puede aún ser usada? ¿Cuántos kilos de comida se desperdician cada día en el planeta, en nuestra ciudad, en nuestro barrio? Cada año más de 1.300 millones de toneladas de comida en el mundo van a la basura, es casi un tercio de la comida que se produce mientras que millones de personas, en “países no desarrollados” y “países desarrollados”, padecen de desnutrición a causa de nuestro feroz sistema de vida: capitalismo, desigualdad, exclusión, abusos laborales, guerras… Hay un excedente de comida tal y una “neurosis” por la perfección del tomate que elegimos para comer que miles de alimentos, envasados y sin envasar terminan en los contenedores.

¿Cuáles son los motivos que nos llevan a reciclar?

  1. Empezando por el motivo de base, el simple hecho de ser un alimento en sí: ningún motivo para tirar algo que nos ha brindado la naturaleza y que nos permite seguir vivos.
  2. Para que cada tomate, berenjena, calabacín u hoja de espinaca crezca se han utilizado muchos recursos naturales como energía, agua, abonos…
  3. Muchas personas invirtieron su energía y tiempo en cultivar esos alimentos.
  4. Hay muchas personas y familias que no se encuentran en buena posición económica y a las que estos alimentos les pueden servir de gran ayuda: familias víctimas de la ficticia crisis, movimientos migratorios de personas que vienen de la guerra, etc.
  5. La comida es dinero, el dinero se consigue generalmente en el actual sistema de trabajo bajo condiciones de explotación, esta explotación roba nuestro tiempo y nuestro tiempo es nuestra vida, ¡merece la pena comerse un tomate con una mancha negra!
  6. Por simple respuesta al sistema capitalista, es una acción de renuncia al modelo de vida que nos quiere imponer, un intento por dar solución a este devastador e incongruente sistema.

La “vergüenza”

Alguna vez hemos hablado entre los amigos: ¿Cómo nos verá la gente desde fuera cuando vamos recogiendo la comida que se tira? ¿Qué pensarían nuestras madres o padres?, la verdad que no es más que una anécdota, lo verdaderamente inaceptable es que el sistema cree a personas con falta de recursos, que a la misma vez se tiren todos estos alimentos y que seguidamente cree la necesidad de consumir y consumir, trabajar y consumir, tirar y tirar, trabajar, tirar… Como ya dije alguna vez, mi tiempo es mío. Donde ahora me encuentro y en mi entorno nos alimentamos una media de 30 personas por día de alimentos reciclados: desayunamos, comemos, merendamos, cenamos y todo lo que nos apetezca.

¿A donde ir?

En la mayoría de las grandes cadenas de supermercados se ha prohibido a los trabajadores tirar la comida que sobra al alcance de los ciudadanos para que nadie pueda sacar provecho de ella, sin embargo aún nos quedan algunos pequeños comercios, los mercados de nuestra ciudad, la panadería de nuestro barrio, para que se tire que se coma ¿no?.

En conclusión

Se hacen leyes para todo lo que al sistema económico conviene, dado que la humanidad y las personas no son una prioridad en éste no hay por ahora una ley que permita o exija donar todos estos alimentos a personas que lo necesitan, por el momento que cada uno tome su camino, ¡Anímate a reciclar!

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¿Dar limosna? contras, pros, ética y moral.

Hace ocho años, primera vez que vine a India y primera vez en un país en vías de desarrollo, mi amigo Ángel que ya había estado varias veces por aquí y en otros países con alta taza de pobreza me dijo que él no daba ni daría dinero a los niños que piden en las calles.

La escuela libre. El derecho del niño a ser quien es

No abren las puertas a las nueve de la mañana ni a ninguna otra hora, se duerme aquí mismo, pues más que una escuela en una comunidad. Se levantan a las seis en punto cada mañana y se empieza el día con yoga y meditación. No hay pupitres ordenados mirando a ninguna pizarra, ni exámenes, ni calificaciones, como tampoco hay grupos de niños clasificados por edad. Aarohi es un espacio abierto, un lugar de convivencia y aprendizaje personal y grupal en plena naturaleza en Bodichipalli, Tamil Nadu, en la India más rural.