¿Dar limosna? contras, pros, ética y moral.

Hace ocho años, primera vez que vine a India y primera vez en un país en vías de desarrollo, mi amigo Ángel que ya había estado varias veces por aquí y en otros países con alta taza de pobreza me dijo que él no daba ni daría dinero a los niños que piden en las calles.

Era mi primer contacto con esta situación. Hasta entonces había colaborado en varios proyectos con grupos desfavorecidos siempre aportando mi trabajo o compañía, así que el hecho de que niños que viven en las calles, con escaso estado de higiene, la mayoría de veces con vestimentas en muy mal estado e incluso sin calzado se acercaran a hacer su “trabajo”, que no es otro que pedir dinero a las personas de mayor poder adquisitivo, por tanto también a turistas, enviadas por sus familias y saltándose la escolarización, en esto era mi primera vez.

No dar dinero a estos críos me pareció y aún parece una actitud bastante razonable si se hace en defensa de la idea de que no queremos fomentar esta actividad y que preferimos que éste problema de pobreza y desigualdad se trabaje desde la raíz y no dando limosna, como fuere, por aquel entonces me pareció una solución intermedia el tener conmigo cualquier fruta o “snack” y ofrecer esto en lugar de dinero.

Sin embargo ahora, ocho años más tarde sigo pensando igual aunque con un “añadido”. He entendido, o así lo veo ahora, que tengo una situación privilegiada, ello por que el azar me puso en esta Europa en la que nací e incluso en esta familia mía, con mis ventajas para el desarrollo económico y laboral, y como tal privilegiada me veo tanto en la necesidad como en las ganas de compartir. Sigo creyendo firmemente que estas situaciones necesitan de soluciones potentes en las que se trabajen y desarrollen herramientas fuertes y a largo plazo para que estas personas puedan salir de su maldito agujero que les dio el azar, sin embargo, como “turista” que viene de la abundancia, siéntate a comerte un helado de “roché” y dile a un niño con la ropa cayéndosele a pedazos que no le vas a dar dinero, o tan siquiera un helado, dile que no porque crees en un cambio mejor blablablá blablabá… Mírale a los ojos y explícaselo.

Estoy segura de lo que hago porque esta actitud de dar “limosna” (dinero, comida o cosas materiales) es algo que siento bastante profundo cuando no solo niños, si no personas ancianas se echan a la calle para poder sobrevivir, aunque lo que más me llena es sentarme y compartir 10 minutos de nuestras vidas, a veces horas, a veces días. Quizás tomé la decisión incorrecta, o no, y por eso es que me gustaría me contaran sus experiencias y opiniones.

Muchas veces pienso “A menudo comparto una cerveza con desconocidos, ¿En qué situación “poderosa” me encuentro yo para negar un ratito de felicidad a un crío? Sabiendo que estoy fomentando ésta actividad les convido a lo que yo estoy comiendo, o a cualquier otra cosa que haya en el camino y al chiquillo le apetezca, lo que es solo una solución momentánea, efímera, más que pasajera, sin embargo qué persona cuando era niño no disfrutaba con un helado, su comida favorita, unos zapatos nuevos…. nosotros que lo pedíamos a nuestros padres, padres de la Europa… Sé, lo sé, que ésto no soluciona el problema de raíz, pero mírale a los ojos y niégale estos 10 minutos de goze sabiendo que al doblar la esquina vas a comprar cualquier “estupidez” para ti.

Era el día de la cometa, en este pueblo todos los niños salen a la calle con su cometa, el cielo estaba pues inundado de colores, cientos y cientos de cometas. Estos dos hermanos sin cometa, pues eran bastante pobres, nos persiguieron a Ángel y a mí, a Ángel se le había caído un billete del bolsillo y venían a devolverlo.

Creo firmemente en que debemos crear un cambio desde la raíz y en ello también he trabajado un poco y me gustaría seguir trabajando, pero en el día a día quién se atreve a decir que NO, “NO comparto mi privilegio”. A veces lucho por decir que no, y persisto, pero a menudo me siento tan dura, tan injusta…

¿Como os sentís u os sentiríais vosotros en este caso? Gracias por compartir tu opinión.

Comments (5):

  1. Angel

    7 junio, 2017 at 11:57 am

    Sigo pensando que no hay que darles dinero para evitar que las mafias y familias los usen para ese fin y destrocen su infancia, pero quitarnos de nuestros lujos , como comentas comer un helado etc y donar ese dinero a ong , fundaciones que trabajan desde la raiz del problema, creo que es mas justo, menos egoista y coherente.Somos muy egoistas y al final esos 10 minutitos de compartir algo con ese niño se hacen mas por sentirte bien creyendo ayudar (en la mayoría de los casos hasta para hacerse una foto como un bonito recuerdo) que por realmente ayudar , porque eso no le ayuda ,solo va a hacer que siga girando la rueda y que ese niño aprenda y reafirme su patron de comportamiento, de pedir y obtener recompensa. Recuerda al niño que puse a dibujar y que luego vendía los dibujos a turistas, tampoco me parece correcto que con su edad se tenga que preocupar de eso, pero puede ser algo intermedio,un pasito mas. Pero vaya, si tengo dinero y hay un hambriento pidiendo, no dudaría en invitarlo a comer, pero comer juntos y compartir algo mas 🙂 pero vaya es un tema delicado, y seguramente me equivoque y lo mejor sea siempre dar cuando alguien te pida, sea quien sea y lo que sea , desarrollar la generosidad y acabar con estas situaciones en el mundo

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  2. Juan

    7 junio, 2017 at 5:07 pm

    A los niños no me gusta darles limosna porque muchas veces son utilizados por mayores para ello y con ello se contribuye a su explotación. En España no debería fomentarse la limosna ya que existen los servicios sociales, comedores sociales, etc a los que se puede acudir para las necesidades mínimas. Ya sé que estos no las cubren pero es responsabilidad del estado que sus ciudadanos las tengan satisfechas. No obstante respeto a quien sí da limosna. Un saludo

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    • amparitolamoderna

      8 junio, 2017 at 8:51 am

      Hola Juan, gracias por tu aportación. Entiendo lo que dices, y así debería ser, desafortunadamente no todos los países toman responsabilidad en la pobreza infantil, y es por eso que entro en conflicto moral cuando viene alguien a pedir, porque como digo yo vengo de comerme un helado o cualquier otra chorrada y me siento con las ganas de compartir, pero aun así comparto la opinión de que la dirección para mejorar estas situaciones deberían de ser otras. Muchas gracias, un saludo!

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  3. Angelica

    7 junio, 2017 at 6:52 pm

    A favor de un helado, un helado enorme con bolas de colores, chocolate y fresa. Provocar una sonrisa a un niño de cualquier parte del mundo…y claro que me satisface! Acaso es malo esto? Todo lo que salga del alma, para mi, esta bien. Y ni rozo la caridad eh?

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    • amparitolamoderna

      8 junio, 2017 at 8:52 am

      Ya, te entiendo, y me gusta lo que dices! Un abrazo Angélica!

      Responder

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